martes, 19 de noviembre de 2013

GARDELIANAS

LA PRUEBA VIVA
Escribe Walter Ernesto Celina
walter.celina@outlook.com  walter.celina@adinet.com.uy
19.11.2013

En el artículo de investigación denominado “Volver” la analista Sra. Martina Iñiguez  pone sobre la mesa de estudio los elementos concurrentes que demuestran el ánimo inequívoco de Carlos Gardel de instalarse en su país, Uruguay, con su madre no biológica, Doña Berta Gardes. He abordado este plano en una síntesis anterior. No es una conclusión menor.
Lo interesante es que la erudita argentina  acumula variados elementos, los que integrados dan una visión más nítida del Gardel uruguayo.
Deseo rescatar lo que denominaré “la prueba viva”, mostrada por la pesquisadora en  extensión en la entrega citada.
Se remite al film “El día que me quieras”, teniendo apoyo en la brillante tesis elaborada por el académico Jorge Rufinelli Altesor (1) en “La sonrisa de Gardel” (Ediciones Trilce  - MVD-UY - 2004).
La sociedad democrática contemporánea reconoce como un derecho humano incuestionable el de la identidad de las personas. Esto no siempre fue así. Gardel lo padeció como un desconocimiento en la sociedad semibárbara en que abrió los ojos. Las indagatorias permiten encontrar huellas inequívocas de esta circunstancia. Tan angustiante herida la transplantó al cine, en forma simbólica, no exenta de dramatismo.
Martina Iñiguez levanta “la prueba viva”, ofreciendo transcripciones del profesor Rufinelli Altesor, de las que paso a tomar fragmentos:
-“…El día que me quieras” se divide en dos partes. En la primera, Julio Argüelles, hijo de un poderoso financista, lleva una vida secreta como cantante popular en ciernes, y está enamorado de Margarita, una bailarina del mismo teatro en que él y sus dos amigos -Rocamora y Saturnino- debutan. Contra la voluntad del padre, él se casa con Margarita. La pareja vive pobremente, tiene una hija, él no consigue trabajo y ella se enferma. Sin otra opción, y resentido por la  por la negativa del padre a hablar con él en persona o por teléfono, Julio decide robar la caja fuerte de la casa paterna. Lo hace aunque demasiado tarde: cuando regresa a casa se entera que Margarita ha muerto”.
Continúa ascendiendo Ruffinelli en su exposición, en la toma hecha por la Sra. Iñiguez, progresando así el relato: “La segunda parte sucede una década y media después, cuando Julio triunfa cantando en Europa y Estados Unidos, actuando en cine con el nombre de Julio Quiroga. Se encuentra filmando en Nueva York cuando recibe un telegrama que le anuncia la muerte de su padre y le pide que regrese a hacerse cargo de la herencia y las finanzas. Su hija Marga ya es una mujer y está enamorada de Daniel. Sin embargo, el padre de Daniel se opone al noviazgo considerando la diferencia de clase social que existe entre la gente de negocios, como él y su hijo, y gente de la farándula, como Julio y su hija.
Este conflicto se resuelve inesperadamente cuando Julio revela al Sr. Dávila, padre de Daniel, que su apellido es Argüelles y no Quiroga, y que él, que se creía tan superior, es apenas un empleado suyo.
El amor de los jóvenes  queda asegurado de esa manera”.
El investigador de la Universidad de Stanford analiza las concomitancias del libreto con la situación vital del cantante epónimo. Continúa: “Hay varios momentos interesantes y significativos para considerar lo que Carlos Gardel quería decirnos a través del guión de Le Pera.
En la primera parte, el hecho de que Julio Argüelles no pudiera usar el apellido del padre, y apareciera en escena como “El gaucho Misterio” reproduce el hecho de que tampoco Gardel podía usar el nombre de Escayola. Para Julio ese ocultamiento era necesario a la vez que incómodo. Le confiesa a Margarita: “A veces pienso si esto no es una mascarada”. Más aún, le cuenta a Margarita un aspecto importante de su vida de la misma manera que Gardel lo habría narrado, de haber querido hacerlo:”Mi madre murió joven y mi padre no tuvo tiempo de pensar en mi. Cuando recurrí a él, siempre encontraba su libreta de banco, comprensión no.”
Recuerda Ruffinelli: “María Lelia (la tercera esposa de Carlos Escayola, embarazada de Carlitos cuando el progenitor estaba casado con la segunda de las tres hermanas. WEC) había muerto en 1905, a los 36 años.
Margarita le dice: “Ud. es hijo de una gran familia”, y Julio la corrige. “No. De una gran fortuna.”
Los paralelismos y similitudes entre la obra artística y la persona en desamparo, prosiguen encolumnándose en el libro citado.
La investigadora argentina, en la monografía “Volver” (2), además de poner bajo un poderoso foco el trabajo transcripto, recurriendo a lo que denomino “la prueba viva”, recrea otros documentos que hacen sustentable y compacta la tesis de la nacionalidad uruguaya del cantante rioplatense de todos los tiempos. 
Notas:
 (1): Jorge Ruffinelli Altesor nació en Montevideo (1943). Fue crítico literario en el semanario “Marcha”. Perseguido político por la dictadura cívico-militar (1973), se exilió en México. Ejerció docencia en la Universidad Veracruzana, en el estado azteca del mismo nombre. Renombrado investigador y profesor en la Universidad de Stanford (Estados Unidos), es especialista en literatura y cine de América Latina. Director del Centro de Estudios Latinoamericanos de dicho centro académico. Jurado en festivales de cine (San Sebastián, La Habana y Trieste, entre otros) y en concursos literarios (Casa de las Américas, Juan Rulfo). Ha publicado numerosos títulos literarios y de investigación. Director de la revista Nuevo Texto Crítico y autor de la primera Enciclopedia del Cine Latinoamericano.
(2): “Gardel es uruguayo”  - Ediciones De la Plaza - 2012 - MVD-UY