jueves, 22 de noviembre de 2012

FUERON POR LANA; VOLVIERON TRASQUILADOS


Escribe Walter Ernesto Celina
03.10.2012

Más allá del misterio estético de su voz cautivante, Carlos Gardel continúa en las noticias.
Los partícipes de la corriente conocida como francesista, sostenedores de la supuesta nacionalidad gala del cantante rioplatense epónimo, han dinamitado sus puentes, reduciendo a escombros su hipótesis.

La calificada investigadora argentina Martina Iñiguez acaba de visitar Montevideo, concediendo una entrevista a la Televisión Nacional Uruguaya - TNU, donde fue reporteada por el periodista Sergio Gorzy, del programa Buscadores. En el coloquio se pasó revista a varios temas. Uno de ellos, el relativo a un canto de sirena: ¡la partida de nacimiento de Charles Romuald Gardes!
Hasta los menos avisados están enterados que este documento existe desde tiempo inmemorial. Fue presentado en las instancias de la apertura sucesoria para actuar sobre los bienes del gran Carlitos.
La Sra. Iñiguez remarcó que el libro El padre de Gardel (que por coincidencia diversionista toma el título de un film antes rodado en Tacuarembó), “revela” el surgimiento de la partida de referencia. Fue apenas un bluff. La investigadora dejó en claro que además de no tratarse de ningún hallazgo, el certificado lo que prueba es sólo que  nació en Francia una criatura que se llamaría Charles Romuald, siendo hijo de una señora de apellido Gardes. Sólo eso.
A la muerte de Gardel y para captar los beneficios hereditarios, por un hábil mecanismo de sustitución de identidades, se superpone la partida de ese individuo a toda la historia y documentación real del cantor.

Otro reconocido intelectual e investigador argentino, Ricardo Ostuni, se detuvo en la gran noticia de la aparición de la partida de marras, ventilada por el  diario porteño La Nación. Le remitió una comunicación que circula en los ámbitos gardelísticos latinoamericanos.
Manifiesta: Señor Director: No comprendo cómo el diario de su digna dirección puede publicar la nota aludida, sobre el supuesto hallazgo de la Partida de Nacimiento de Gardel, cuando la misma es conocida desde hace 80 años y fue, precisamente, la que sirvió para homologar el testamento en favor de la señora Bertha Gardes.
Tampoco entiendo el sensacionalismo de los autores, ni la razón por la cual se adjudican el hallazgo, siendo que el mencionado documento fue extendido en 1921, según puede leerse en cuánta publicación respecto de Gardel existe.
El periodista que ha escrito la nota fue sorprendido en su ignorancia y en su buena fe.
Atentamente (firmado) Ricardo Ostuni”

A todo esto, los autores del opúsculo parisino se ven confrontados con François Laserre, nieto del presunto padre de Charles Romuald Gardes. En un cruce de cartas con  el Sr. Juan Carlos Esteban, coautor del libelo, el descendiente francés pide cotejar su ADN con el de Gardel, cuyos restos están encriptados en el panteón bonaerense de La Chacarita. Esto llevaría a demostrar que también sería falsa la historia complementaria, por la que Paul Laserre hubiera sido el gran amor de Bertha Gardes.

Mientras por el canal oficial de Uruguay hablaba la historiadora gardeliana, en pantallazos fue mostrado en vivo el Sr. Gonzalo Vázquez Gabor.
Se trata de  un ciudadano compatriota, funcionario técnico del Ministerio del Interior. Respalda la posición del Gardel tacuaremboense. Y lo hace desde un ángulo inobjetable. Se proclama sobrino bisnieto del Gardel único y auténtico y, también, solicita la prueba de ADN.
El aislamiento de la hipótesis del núcleo francesista cae por doquier. Podría decirse, con un lenguaje en uso de tiempos idos: “¡Fueron por lana y volvieron trasquilados!”.-