martes, 21 de julio de 2009

PÁGINAS GARDELIANAS

EXALTACIÓN DE LO URUGUAYO
EN CARLOS GARDEL

Escribe Walter Ernesto Celina

La corriente de extracción nativista, cultivada en la Banda Oriental desde los albores de la Revolución Independentista y desarrollada con vigor en los tiempos en que el tango irrumpía en la escena como una potente forma musical, mereció la atención de Carlos Gardel.
A los fines de este registro periodístico, importan los hechos objetivos. De seguro, no faltarán las conclusiones que extraigan quienes investigan, paso a paso, la vida del intérprete que mayor altura ha alcanzado en el mundo de habla hispana, desde la década diez del siglo XX hasta nuestros días.

El Prof. Dr. Juan Carlos Patrón dejó testimonios incontrastables de la identificación de “El Mago” con aquel lenguaje poético de cuño popular y acento nativista, de lo que he venido dando cuenta.
Vuelvo a los aportes que dejara registrados el citado académico y dramaturgo compatriota.
Como se recordará, la música de “Insomnio” le reportó a Américo Chiriff 42 pesos iniciales, merced a la letra de José Alonso y Trelles (El Viejo Pancho), interpretada por “El Zorzal”.
Tras percibir el emolumento y abandonando la vieja sede de la Asociación General de Autores (AGADU) -en la calle Uruguay, casi Julio Herrera y Obes-, Américo Chiriff encaminó sus pasos hacia el corazón del Centro. Con su inseparable amigo, el Ñato Pedreira, recalaron en varios “puertos secos", al solo efecto de calmar la sed...
Iban rumbo al Teatro “Artigas” a saludar a Gloria Faluggi -oriunda del Barrio Goes-, quien actuaba con Carlos Morganti y una compañía escénica.
Refiere Patrón que, inesperadamente, al llegar se encuentran -nada menos- que con Carlos Gardel, quien ponía broche final en cada función.
El relato es imperdible:
“-¿Qué tenés de nuevo Chiriff, preguntó Gardel, después de los abrazos de reglamento?
-Nada Don Carlos. Ando mal... No sale nada bueno.
Pero Pedreira había descubierto que Chiriff tenía una canción compuesta, también sobre versos de “El Viejo Pancho”:
“Era memoria linda/ la memoria del viejo/ pa contar sucedidos/ de quien sabe qué tiempos...”
Y Juan Carlos Patrón, continúa:
“Apenas escuchó el tarareo, Carlitos se llevó de arrastro a Chiriff al camarín, le pidio una guitarra a Riverol y la puso en las manos de Chiriff, que lleno de vergüenza insistía:
-No vale la pena, Don Carlos...
Pero no tuvo más remedio de cantar.
-Cantala otra vez pidió Carlos, según relata Patrón, quien sigue:
Y exigió una tercera, una cuarta, hasta una sexta vez. Al fin, se dio por satisfecho... Llamó a un acomodador y le dijo:
-Llevame a estos dos náufragos a la última fila de platea y vigilalos que no se espianten antes que termine la función.
Sobreviene en el testimonio que brinda el catedrático un momento especialísimo:
...Cuando las luces de las candilejas iluminaron una sonrisa -“esa sonrisa tuya que nadie olvidará”- los dos goenses se despertaron totalmente y quedaron embelesados oyendo a Gardel.
La primera interpretación fue un vals:
“Tú eres la vida,/ la vida dulce/ llena de encantos y lucidez...”
Después Carlitos interpretó el primer tango que había cantado en público, estrenado por Manolita Poli en “Los dientes del perro”:
“Percanta que me amuraste/ en lo mejor de mi vida...”
Y para cerrar su actuación, Gardel sonriendo se puso de pie y dijo:
-Señoras y señores... Ahora tendré el gusto de cantarles un estreno. Unos hermosos versos de un gallego que tenía el corazón oriental, “el Viejo Pancho”, con música de otro oriental que se llama... Américo Chiriff!
Rememora Patrón:
"Cuando Gardel terminó de cantar “Misterio”, los dos goenses se abrazaron llorando. Mientras Carlitos señalaba con la mano estirada las sillas de ocupaban los dos amigos, los reflectores los iluminaban y el público los aplaudía de pie.”

En la circunstancia convergen sentimientos que anudan emociones, valoración estética y reconocimiento de la creación.
En Gardel habita lo uruguayo; lo uruguayo es inseparable en Gardel.
Su patria respira con el vigor de lo platense en estilos, vidalitas, cifras, gatos, zambas, cuecas, chacareras, tonadas, triunfos, milongas, para no hablar de sus tangos y canciones, más otras formas exteriores, cultivadas con vivacidad singular.
Cantor de excelencia para vastas comarcas, desde el cenit su voz une pueblos, sin distancias.



06.07.2009